Amigo

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Empleando el lenguaje mas elegante con el que se me expresar me acerqué a la mesa y me presente. Temblando de miedo, como si en frente tuviera a la misma muerte. Allí todo parecía tan inútil, tan básico, tan desesperante. Como si nada en el mundo importara más que estar en ese lugar, como si mis palabras tuvieran el valor de salvar al mundo. Mis piernas temblaban y la torpeza fue otra vez mi talón de Aquiles. Resbalé y por un momento toda mi vida se fue en esa caída, todo mi vista se desvanecía como agua. Aún hoy recuerdo lo que es ver pasar la vida por delante con el sentimiento de que nada sea una soga de rescate. Pero una mano encontró el lugar justo y adecuado, preciso, sincero y soñado. Gracias porque a pesar de todo nunca escondiste tu mano,  y me tomaste aún cuando no merecía ser salvado. El placer siempre es mio, porque tengo la suerte de tenerte como amigo.