Todo está de cabeza

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Salia caminando por una calle, un día común a la hora común. Los tacones falsos sonaban en el piso y hacían un ruido imposible de ignorar. Escuchaba el ruido, aceleraba el paso mientras pensaba en como todos los días de mi vida vivo corriendo de un lado para el otro. Iba en el colectivo, pensaba. Bajé del colectivo y otras vez los ruidos de mi paso no me dejaban concentrar. Llegue, y ya no tuve tiempo de seguir pensando. El trabajo asomaba a la puerta ni bien entre, le dedique a cada uno una sonrisa. No tierna, sino comprometida. Volví a salir, fui a una librería donde había reservado un libro. Me lo compre, y volví hacia mi trabajo. Las pisadas me volvieron a comprometer. Pasé por el lugar donde hago teatro. Entonces me acorde. Me acorde  que hice todo por mis sueños pero que aun así la vida me dio la espalda. Me acorde que todavía tengo que esperar un año más para ver si entro al famoso conservatorio. Me acorde que este año no no logre, y que me da miedo no poder hacerlo el año que viene. Me acorde que empiezo el cbc de una carrera que no estoy convencida. Me acorde que estaba triste, todo me trae recuerdos. Por todos lados los recuerdos no me dejan en paz. Se que puedo con esto, porque pase por cosas peores. Pero la incertidumbre me mata. Me mata no saber. Yo era alguien que había programado toda su vida, que ni bien termino el colegio ya había planeado todo lo que esperaba de crecer. Y hoy me encuentro con que nada de lo que planee se va a hacer realidad. Y hoy descubro que la vida me esta pegando un cachetada. Veo a los nenes de primaria pasar con su guardapolvo blanco y me digo a mi misma. Ojala que a ellos no les pase lo que me paso a mi. Ojala que ellos no tengan que sufrir lo que yo sufrí, pero sé que esos nenes van a tener que sufrir porque de eso se trata la vida. Porque de eso se trata crecer. A veces me pregunto cual es el propósito, cual es la intención. Cual es la necesidad de crecer. Yo hubiera preferido quedarme en el jardín de infantes, era tan feliz ahí. No es que ahora no lo sea, yo me quejo de las cosas que últimamente me pasan pero no es una gran tristeza, o tal vez si pero estoy concentrada en otras cosas. No lo sé, quiero pensar que todo en esta vida pasa por algo. Eso es lo único que me queda, la esperanza de que el tiempo me va a mostrar la otra cara de la moneda.

Y si todo está de cabeza, solo ponte de pie.