A flor de piel

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La idea de cambiar de año a veces me parece un poco tonta, si nos ponemos a pensar solamente cambiamos de mes. Como lo hacemos 11 veces más durante el año, es pasar de un día a otro. Sin embargo la fiesta me resulta divertida, sin mencionar que como muchísimo y que me gustan los fuegos artificiales. Me gusta esperar a las 12 para brindar, y ver a mi familia reunida. Las fiestas se tratan un poco de eso, de estar en familia y tener una razón para celebrar. En este caso celebramos que termina el año, pero creo que hay mucho detrás. El fin de año es un momento en que uno deja todas aquellas cosas que le hicieron mal, y empieza a mirar para adelante. Tener los días sin estrenar es algo que nos reconforta y nos anima a seguir viviendo, a seguir disfrutando, a seguir amando, nos empuja a seguir. Y se que esa es la gran fuerza de esta fiesta, y también unas de las fuerzas de mi vida. Saber que tengo un camino por delante, unos días que todavía no usé. Tengo la esperanza de aprender de mis errores, y de no volver a cometerlos. Tengo un futuro que se abre y miles de puertas que quedan por abrir. Tengo todas las emociones a flor de piel, y la sonrisa intacta. Tengo algo que algunos llaman felicidad. Felicidad por lo que espero. Y con esto empiezo el año, con la confianza de que todo lo bueno está por venir.